lunes, 28 de marzo de 2011

Réplicas sucesivas

Ayer hablé con un amigo de Morioka (Iwate) -por encima de Fukushima- y me decía que desde el primero todos los días había algún terremoto aunque ya no habían vuelto a sufrir ningún apagón más del definido hace unos días que duró 27 horas, también me comentaba que aunque no se explica muy bien porque en los super había algunos productos, por ejemplo yogurt, que últimamente no había encontrado.

En cualquier caso el drama visto desde aquí, aún terrible, es menor –o lo parece- de cómo se ve desde nuestro país.

Como no van a ser terrible miles de muertos y desaparecidos, que en este caso salvo excepciones acabarán siendo lo mismo.

Te imaginas una ola inmensa que te arrastre brutalmente hasta golpearte con cualquier cosa y después terminar sepultado entre los escombros, claro que es horroroso,


Y ejercito de agua

televisión

¿Vamos a aliarnos? (Clanes 2)


pero los medios responsablemente pueden ejercer una labor positiva o negativa. He visto muchos titulares amarillos o casí, con la botella medio vacía, el último el de El Mundo de ayer -domingo 27 - que daba dos porcentajes de opinión de los japoneses, uno de mayoría a favor del gobierno japonés en la gestión del tsunami y otro de mayoría en contra de la gestión del caso nuclear. La cabecera era que la mayoría de los japoneses estaban en contra de la gestión del gobierno japonés. Cierto, pero no tanto.

Triste, muy triste.


El clán nuclear

no esperado

Espada de neón (Clanes 3)


Pero además de la replicas sísmicas yo quería pasar a otro fenómeno de réplicas, porque la palabra réplica parece asociada a seísmos, pero no siempre tiene que ser así, igual que “pertinaz” se casa con sequía o la “extinta” tiene que ser la URSS. (Lo siento pero no he podido evitar la tentación, estos son los matrimonios que mas me gustan).

Sí, yo en Japón sufro otro fenómeno de replicas que es qué a los cuatro días de estar por aquí ya os estoy viendo a unos y otras –Pajineando-, porque de casi todos de vosotras hay una versión de ojos rasgados de enorme parecido que me asalta en el tren, en la calle o en un café. Con ese juego de alternancia masculino femenino, aunque sigue siendo no menos ni más ridículo que el habitual, hay un ahorro de caracteres tipográficos, no se que pensaran las mas preocupados por este tema (¿?).

También veo replicas de personas populares como este Toni Leblanc de la foto que aquí toca el shansin, instrumento previo al popular shamisen japonés. Guitarrita hecha con piel de “habu”, la temible serpiente letal que he presentido en varias ocasiones, más que por algunos ruidos en bosques poco frecuentadas -seguramente atribuibles mas bien a los pájaros-, por los numerosos carteles de aviso con dibujos suficientemente expeditivos aunque acompañados de kanji incomprensible para mí, sí entiendo los teléfonos de emergencia con que se complementan.


Sin haberme mordido

la hojarasca

Siento me paraliza


- El shansin marca el folklore local junto a voces languidas que se estiran y encogen en gallos tristes, con una demultiplicación muy controlada, si no entiendes mi “precisa” explicación echa un oido a los clips de Amami del Museo de Tanaka Isson o del Amami Park, he empleado ese tipo de música que se extiende también a esas islas de la prefectura de Kagoshima.

- La venenosa “habu” llega hasta Amami Oshima y Kakeroma.

Aunque con el prudente temor a una mordedura cuyo veneno no pudiera absorber y escupir inmediatamente, ni yo por que fuera en un sitio inaccesible para mi –por ejemplo el talón- ni por nadie por viajar solo, he hecho muchos kilómetros por senderos y carreteras forestales con helechos gigantes, palmas y otros árboles subtropicales, siempre con la convicción de lo leído en guías sobre su habito de que duermen durante el día no gustándole ser molestadas y se pasean por la noche. En cualquier caso no nos hemos encontrado “en ninguna marcha”, solo detrás del cristal en la pequeña sección zoo de Ryukyu Mura y en Kokusai dori enfrascadas en botellas, y vista la profusión de semejante industria supongo entrarán en peligro de extinción muy pronto.

- Los dibujos son parte del idioma japonés, otros “kanjis” particulares. Los “mangas” son devorados por los que viajan a sus trabajos en cualquier medio de transporte, por los que esperan en cualquier sitio, por cualquiera. Estas caricaturas con bocas y narices -a menudo cubistas- saltan de los mangas a los anuncios de avisos de una serpiente, una señal de una obra o en toda la publicidad, que en Japón cuenta con más soportes que en otros países que yo haya visitado, si existiera un rating de impactos publicitarios por metros andados, Japón gana seguro.

- En el mundo de la publicidad me encantan las banderolas. Colores y uniformes entran de lleno en la simbología japonesa. He recordado a menudo la película Ran de Akira Kurosawa, aquellos hermanos enfrentados: amarillos, rojos y azules.

Ondeadas por el viento, igual que las empleadas en tiempos feudales, hoy evocan grandes corporaciones, pachinkos, concesionarios de coches…


Solo singularidad

de las banderas

Atención colores


Pero entremos de una vez en Okinawa, en Naha, la gran ciudad de 300.000 habitantes que, en principio, recién llegado de Osaka, a un primer golpe de vista pienso que he llegado a otro país, parecido pero que no es el mismo, faltan cosas o las que hay están aun más deslabazadas, sólo el caos arquitectónico habitual en la marcha del ultramoderno monorraíl, que comunica el aeropuerto con la ciudad sobrevolándola, me va confirmado las constantes urbanas, el desorden de casas altas y bajas, de arquitectos con nombre y otras que parecen de aparejadores sin apellidos, de techos de uralita o de diseño de aluminio, cristal, hormigón armado –genuinamente nipón-, prefabricadas de fibra unifamiliares o elevadas de baldosines blancos, beige, verde claro, o enfoscadas en cualquier color fucsia o amarillo canario, todo vale. Pero además este es un Japón de palmeras y guayabos, de todavía más flores, más color, como corresponde a su esencia de islas subtropicales de la Micronesia que en número de 160 se extienden en esta parte del Océano, muy próximas algunas a las costas de Taiwán y China (Más datos de este tipo en wikipedia). De todas ellas sólo la que da el nombre de Okinawa y otras 47 están habitadas.


Árboles plantas flores

hormigón limpio

Volando sobre Naha


Hasta el siglo XII se habla en términos de prehistoria, más allá del “ino” –los arrecifes coralinos- estaba el Nirai Kanai, un mundo ideal donde se originaba la felicidad y la vida. Con el primer desarrollo de contactos marítimos-comerciales, tres reinos se repartieron la isla principal, de norte a sur, Hokuzan, Chuzan y Nanzan, fueron desarrollándose –periodo Kaizuka-, de ellos quedan sus castillos -gusukus-,


Clan de bambú, de papel

luchan conmigo

de hierro y de piedra (Clanes 1)


y después sumándose por conquistas hasta que el Sur se impuso unificando toda la isla y dando lugar al Reino Ryukyu en 1429.

La posición de estas islas había dado lugar a un transito comercial con Korea, Japón y sobre todo la vecina China que se mantuvo, China enviaba sus embajadas y este Reino la rendia tributo.

Pero el Clan Satsuma a principios del siglo XVII desde la isla de Kyushu (Japón) se terminó imponiendo aunque mantuvo la existencia del Reino.

Aspectos culturales de China y Japón fueron compartidos, hasta que en 1879 el reino de Ryukyu se desintegro con la Restauración Meiji impulsada por este clan de Kagoshima que ocupaba la mitad sur de Kyushu y Okinawa entra en el periodo que denominan moderno como una prefectura más de Japón.

La guerra del Pacifico en 1945 representó una masacre y la destrucción total de sus recursos.

La posterior administración americana inicia la recuperación hasta que en 1972 vuelve a ser japonesa si bien manteniendo las bases americanas hasta hoy, no sin ciertas reticencias cuando como en 1995 se dio el caso de una joven violada por dos marines, fotos de los 85.000 manifestantes pueden verse en el Museo del Peace Memorial.

La expo en 1975 en la peninsula de Motobu donde se mantiene el acuario y el centro tropical en un extenso parque y la cumbre del G9 en el año 2000 han sido eventos que también han dado reconocimiento global a estas islas.

Como otra curiosidad aqui nació el karate.

Continuará y pondré enlaces.

martes, 15 de marzo de 2011

En Okinawa

He visitado el Museo de la Cerámica, el Castillo,  el Jardin Real, el Peace Memorial, y he hecho un curso acelerado de lacado...
Después del 11M también voy al Main Place -el centro comercial en Omoromachi-. 

Hay gran duelo por lo sucedido y expectación por la situación que ha seguido especialmente en lo referido a las fugas de los reactores nucleares.
En las areas de lectura e información, con pantallas de televisión y prensa, de los shopping centers hay muchas personas que siguen las novedades. Hay voluntarios que, solidarios, piden dinero para los damnificados y hay otros que buscan entre la espectacular gama de electrodomésticos, recomiendo las neveras con más de 10 cajoneras a temperaturas distintas, los lavavajillas tamaño microondas -ver la foto-, la bicicleta eléctrica plegable de Sanyo y por supuesto cualquier novedad de Toto en lo referido a tapaderas de bater.
Pero la gama es amplísima, este museo es impresionante. Como impresionantes por inesperados son los apagones planificados que desde hoy sufriran paulatinamente unos u otros barrios de Tokyo y ciudades satelite.
Cualquier casa japonesa es un auténtico almacen de artículos y casi todos piden enchufe, desde la arrocera hasta la tapadera del baño que decía antes.
Si a nosotros nos afecta un corte de luz a ellos a pesar de su capacidad para asimilar las circunstancias, y en particular estas, les romperá el confort de todas sus rutinas, un vivir como supervivientes en la casa de cada uno pero sin cámaras de televisión ni jirafas que tampoco se podrían conectar.
Japón es muy grande y la zona afectada aunque muy poblada es relativamente reducida. Yo estoy en las Canarias japonesas, en Naha, Okinawa.

Un rincón de Japón que desconocía antes de llegar y que, bueno, ya lo voy entendiendo.

En el Museo de Historia que se situa en la cuarta planta del gran almacen Ryubo con el que comparte planta y sobre todo en el modernísimo (2006) Prefectural Museum & Art Museum de una arquitectura muy especial evocando un "gusuku", nombre de las fortalezas de los Ryukyu, los nativos habitantes de Okinawa.
Aunque un "gusuku" con celosias un tanto tecno que a mi me recuerdan el dibujo de mi jersey verde del 83, le recuerdo la fecha porque era MI (+) jersey en Palma de Mallorca. Pues bien, en ambos museos se completa la historia de esta civilización entre aguas comerciales de chinos, coreanos, filipinos, de Occidente y sobre todo japoneses.

CONTINUARA (con informacion sobre Ryukyus, haikus... el plato lo hice yo, ella la profesora, pero no iba a tener en una mano el movil para la foto y en la otra el plato).